domingo, 31 de julio de 2016

LOS REALEJOS Y HESPÉRIDES



Fotografías correspondiente a la plaza del Doctor Estrada en la zona de San Agustín entonces Realejo Bajo, años veinte del siglo XX.

El amigo JAVIER LIMA ESTÉVEZ. Graduado en Historia por la Universidad de la Laguna, remitió este trabajo sobre la recordada revista Hespérides, dedicada a Los Realejos (entonces dos municipios; El Bajo y el Alto), correspondiente al mes de octubre del año 1926. Publicado el sábado día 30 de Julio del 2016, en el periódico tinerfeño “La Opinión de Tenerife”, con el titulo “LOS REALEJOS Y HESPÉRIDES”: “…La recordada revista Hespérides dedicó su ejemplar de octubre de 1926 a destacar las características y la evolución de Los Realejos a través de diferentes manifestaciones. Se trata de una publicación disponible actualmente en el portal Jable de la ULPGC. Su primer artículo, firmado por el recordado periodista Leoncio Rodríguez, expone algunos detalles relacionados con la evolución histórica del lugar, ofreciendo toda una serie de impresiones en torno a un pueblo en el que se oyó «pregonar tres veces, al enviado de España que enarbolaba el estandarte real; Tenerife por los católicos reyes de Castilla y León». No duda su autor en señalar la presencia de una puerta pintada de color verde, «en la cual se leen las iniciales de los nombres de Los Realejos», apuntando toda una serie de detalles en torno a las edificaciones y los espacios más significativos. Del Realejo Alto, destaca la impresionante iglesia parroquial de Santiago Apóstol, señalando las características de uno de sus hijos más ilustres: José de Viera y Clavijo (1731-1813). Resalta la belleza de toda una serie de calles «anchas y urbanizadas», anotando la importancia en el lugar de la industria del calado que, lamentablemente, se encontraba en aquellos momentos ante múltiples problemas. Por su parte, otro autor, expone algunos datos informativos en torno a la evolución histórica, económica y cultural del Realejo Alto, señalando la presencia de seis escuelas y el papel tan significativo desarrollado por su alcalde, Agustín Rodríguez de la Sierra, destacando su disposición como buen administrador. Era tal la confianza del pueblo a su mandatario que se llegaría a abrir una suscripción popular «para regalarle un magnífico bastón de mando que perpetúe su agradecimiento». Por su parte, R. Siverio ofrece una interesante visión en la que recuerda las características del mar, la montaña y el lugar de La Corona que observa desde posición privilegiada la evolución del núcleo. Nijota, ofrece su particular análisis del pueblo, destacando la belleza de un paisaje natural que aún en la década de los años veinte presentaba una imagen de gran verdor. Eduardo Westerdahl, desgrana toda una serie de características sobre el pueblo. Pedro Rodríguez Siverio, destaca la presencia nuevamente de José de Viera y Clavijo como uno de los hijos más ilustres del lugar. Otro artículo anota las características del desaparecido Convento de San Agustín y su evolución histórica. Resulta de notable interés la entrevista al alcalde del Realejo-Bajo, Manuel Chaves Estrada, ofreciendo explicaciones sobre las obras y las carencias presentes en aquellos años. Un artículo firmado por Javier nos sitúa ante una bella descripción de un hermoso rincón conocido como La Parra, terminando por anunciar que sus letras no alcanzan a describir un «compendio de suprema belleza».
Asimismo, un artículo recoge la labor educativa de la Compañía Singer en Los Realejos. Rimas e imágenes se suceden sobre el pueblo, marcando el número extraordinario de una revista que ofrece un interesante artículo de Ismael Domínguez analizando la existencia de los dos Realejos y la posibilidad de constituirse en una sola entidad.
No podía faltar un análisis de los marineros que, cada año, coincidiendo con la Octava del Carmen, se desplazan desde el Puerto de la Cruz hasta Los Realejos, describiendo su autora, Emilia Mesa, un acontecimiento histórico en el que «durante todo el trayecto que recorre la procesión, las aclamaciones y los vivas a la Virgen se suceden sin interrupción». La revista se cierra reseñando el gran trabajo realizado por grandes personalidades en pro de Los Realejos, destacando la labor de Pedro Toste y Manuel Espinosa Chaves…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

DON RAFAEL PINILLOS SÁNCHEZ EN EL RECUERDO



Fotografía tomada en la playa de Martiánez (Charco de la Soga) del Puerto de la Cruz con su nieto, correspondiente al principio de los años setenta del siglo XX.

La amiga desde la infancia de la Villa de La Orotava; Mgracia Pinillos Serrano remitió entonces la información de su padre, el recordado veterinario de la Villa don Rafael Pinillos Sánchez. Natural de Baza provincia de Granada donde nació precisamente su hija Mgracia Pinillos Serrano en el año 1939.
En el año 1942 vino a la Villa de La Orotava a  tomar posesión de la plaza de veterinario titular.
Casó con doña Concepción Serrano Moya natural de Córdoba capital, nacida el día 8 de diciembre de 1915.  Murió en la Villa de La Orotava el día 7 de Septiembre de 2001. El matrimonio tuvo tres hijos; Mgracia, Jesús y Rafael Pinillos Serrano.
Fue profesor de los colegios; Farraís, Santo Tomás y  San Isidro de La Villa de La Orotava y San Agustín de Los Realejos.
Falleció en la misma Villa el día 10 de Agosto de 1976. Un extraordinario hombre amigo de sus amigos, adoraba a su familia e incluso a su ciudad adoptiva la Villa de La Orotava.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL


JUAN CRUZ RUIZ, EL PORTUENSE DE ORO (II)



El salón  de plenos del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz experimentó un lleno absoluto para ver cómo la entonces Alcaldesa, Lola Padrón Rodríguez, y el entonces Presidente del Gobierno Canario, Paulino Rivero imponían la más grande condecoración que el municipio portuense pudo ofrecer. Medalla de oro de la ciudad, al periodista y escritor portuense, Juan Cruz Ruiz, ante la atenta mirada de invitados y público presente.
 El acto comenzó a las 12 del mediodía del sábado, 25 de abril 2009, con un exquisito preámbulo musical ofrecido por el guitarrista, Seven Díaz, y el timplísta, Daniel García. Ambos son jóvenes talentos musicales portuenses y miembros entonces del grupo musical Aguasal.
Seguidamente, el secretario accidental  dio lectura del acuerdo del Pleno del Ayuntamiento, para continuar el evento con el discurso de la  Señora Alcaldesa en el que hizo un recorrido por la trayectoria profesional y personal del homenajeado, siempre ligado a su ciudad natal.
 Después de que le entregaran la Medalla de Oro de la Ciudad y el pergamino acreditativo a Don Juan Cruz Ruiz, éste pasó a leer el discurso que había preparado para tal ocasión. Pero que, acertadamente, dejó de lado para relatar unos entrañables recuerdos de su infancia y juventud en Puerto de la Cruz junto a su familia y amigos.
Con estos recuerdos y anécdotas, el escritor portuense arrancó en varias ocasiones los aplausos y sonrisas de los allí presentes.
Periodistas, políticos, artistas y ciudadanos del Puerto de la Cruz en general y demás invitados al acto, departieron amigablemente con el homenajeado y sus familiares.
Nazario Hernández García (don Chile, entrenador del Juvenil Plus Ultra y del UD. Orotava) fallecido, me contó entonces; que cuando estudiaba (estudiábamos) en el colegio de San Isidro de La Villa de La Orotava, en los recreos,  Juan Cruz salía a la plaza de Franchi Alfaro a reunirte con él, en el muro que limita con la calle García Beltrán, para enseñarles sus crónicas, y estar más seguro con lo que entonces escribía.
Juan Cruz nació a las seis de la tarde del 27 de septiembre de 1948 en el municipio de Puerto de la Cruz en la zona de las Dehesas.
Licenciado en Periodismo e Historia por la Universidad de La Laguna, es periodista desde los trece años. Empezó con crónicas deportivas en Aire libre y luego trabajó en los diarios La Tarde y El Día.
Trabajó en el diario El País, desde su fundación, en 1976. En este periódico ha sido casi todo. En función de sus trabajos ha viajado por medio mundo y hasta trabajó como corresponsal en Londres. Ahora es adjunto a la dirección de El País. Fue editor y estuvo al frente de la editorial Alfaguara desde 1992 hasta 1998. 'luego dirigió La Oficina del Autor del Grupo Prisa.
Habitual en tertulias radiofónicas y programas de televisión, en el año 2000 fue Premio Canarias de Literatura. Ha ganado los premios de novela 'Benito Pérez Armas' y 'Azorín'. Su primer libro fue publicado en 1972, y se tituló Crónica de la nada hecha pedazos.
Luego ha publicado Cuchillo de arena, Retrato de humo, El sueño de Oslo, La foto de los suecos, Serena, Retrato de un hombre desnudo, La edad de la memoria, El territorio de la memoria, La playa del horizonte y Una memoria de El País. En su último libro, titulado Ojalá octubre, rinde homenaje a la figura de su padre y a la gente humilde de su entorno, que "supieron perder con dignidad".

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

JURA DE BANDERA



Histórica fotografía que remitió entonces el amigo de la infancia de la Villa de La Orotava;  Isidro de León Domínguez, correspondiente a la Jura de Bandera del Batallón Borbónico del acuartelamiento de San Agustín. En la plaza del Ayuntamiento de la Villa.
En el contenido de la fotografía, podemos observar, en primer lugar;  que la plaza villera está sin losetas, con las palmeras recién sembradas, sin cercar con los clásicos  balaustres. Y segundo, el actual garaje de la Mansión Viñas y Lugo, frente a la esquina norte de la misma plaza, no está construido tal como lo vemos en la actualidad, puesto que entonces en la foto era una casa de dos ventanas y una puerta, con tejado de dos aguas.
A titulo anecdótico, decir; que mi abuelo paterno José Álvarez Luque, natural de Antequera (Málaga), llegó a la Orotava con el batallón borbónico de Málaga, en la quinta del año uno.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL