viernes, 30 de septiembre de 2016

MI EX ALUMNO JESÚS EULOGIO ANCEUME ACOSTA, CONOCIDO POR “EULOGIO”, EN EL RECUERDO.



Aniversario de su fallecimiento. Por el mes de Noviembre del año 2012, me reencontré en la puerta principal de mi vivienda en la calle El Calvario de La Orotava, a un ex alumno de la Perdoma llamado Pedro, el cual me comunicó una triste noticia que me dejó unos instante totalmente inquieto, me comunicaba que su compañero Eulogio había fallecido al final del mes de Septiembre del 2012, no me lo creía, pero Pedro me lo confirmaba enseñándome su esquela a través del móvil. Le pregunté que le había pasado, me respondió que una cruel enfermedad se lo llevó al paraíso infinito en poco tiempo.
A partir de ahí me quedé pensando cómo es posible esto, aún no me lo creía, le conté a Pedro, lo caballero y muy buena persona que era Eulogio, como alumno en el  entonces Instituto de Formación Profesional de San Antonio (actual IES La Orotava Manuel González Pérez), y en la vida laboral, profesional, familiar y habitual.
Un día apareció por mi domicilio, a pedirme un favor para su querida familia. Le contesté que no me era inconveniente. La sorpresa, fue tres meses después, cuando se presenta de nuevo en mi domicilio, puesto que le estaba agradecido, ya que mi simple ayuda le había salido de maravilla. Esto fue lo primero que me vino a mi pensamiento, la calidad humana de Eulogio con sus compromisos.
Eulogio que había practicado deportes; escaladas, y sobre todo baloncesto, formó parte de la plantilla y las bases del CB San Isidro de La Orotava, en esta faceta siguió con los pasos de su padre Eulogio Anceume, que le conocíamos por “El Calor -  frio o Charlys”, este último se le puso de un jugador de los viejos Globetrostes americanos, puesto que la forma de jugar era muy similar. A Eulogio (padre), lo veo a diario jubilado, triste y reprimido  (perder primero su hogar familiar y después un hijo que tanto quería) por las calles de la Orotava, vivió en la calle de Juan Padrón antigua del Loro, en el Barranquillo de Araujo, era pintor de la construcción, trabajó con su hermano Carmelo en el Kiosco de la Música en la plaza de la Constitución en la época de la explotación de Antonio Hernández García conocido por el de “Las Maquinas”, también ambos hermanos vendieron ambulante la prensa diaria. Una vida romántica de aquella difícil época de los años cincuenta y sesenta del siglo XX.
Jesús Eulogio Anceume Acosta, conocido como “EULOGIO”, nació el 24 de Diciembre de 1970 (bonito día de noche buena). Cursó sus estudios en el Colegio de San Isidro con Los Salesianos de La Orotava, hasta que pasó a Formación Profesional, Rama Administrativa en el Barrio de San Antonio de La Orotava (actual IES La Orotava Manuel González Pérez). Allí pasó su mejor época de estudiante ya que practicó muchos deportes como; escaladas, baloncesto, senderismo…. Con la ayuda de sus amigos y profesores como Cecilio  Vera e Iluminada Pino (educación física), donde hicieron muy buena amistad. Era una persona muy querida por todos lo que le conocían ya que era muy sociable y muy buena persona. Casó en el año 2002 con el amor de su vida Magdalena Díaz Pérez conocida por “MALE”, tuvieron un hijo llamado Sandro Anceume Díaz.  Inesperadamente le vino una enfermedad cruel, un cáncer de páncreas, fue operado pero a los cuatro mese, el día 30 de Septiembre del año 2012 con 42 años de edad, nos dijiste adiós a todos. 
Eulogio, prefiero que en este mensaje sea tu mujer la que te hable desde este terruño, yo solo te pido que seas feliz,  como lo fuiste aquí entre nosotros, que sigas practicando tu deportes favoritos, en ese lugar totalmente desconocido, pero lleno de sosiego, de esperanza y de paz. Por lo que dejo este espacio para tu querida esposa y compañera que se quedó con nosotros aquí y que te quiere y te sigue queriendo: “… Hemos sido uña y carne siempre con una buena relación de pareja, ha sido el hombre de mi vida y le doy gracias por todo lo bueno, que me ha dado desde que lo conozco y  buen marido y padre que ha sido siempre. Fue una persona muy luchadora y muy trabajadora, unos de los primeros trabajos en la ITV de Los Realejos, seguido de JESUMAN, luego GESTIÖN DEL MEDIO RURAL, y por ultimo en la empresa del agua FONTEIDE, donde estuvo trabajando hasta antes de ser operado de ese cáncer de páncreas, que a  los pocos meses de operado nos dijo adiós. Decirle que es la mejor persona que he conocido nunca, mejor corazón, con muchos amigos y conocidos y querido por todos. Le deseo todo lo mejor donde quiera que se encuentre…. TE QUIERO Y TE QUERRÉ SIEMPRE…
Eres un regalo que la vida puso a  /  nuestro lado… sin pensar que años  /  más tarde te perderíamos, pero la huella  /  que dejaste, es tan profunda que seguirás  /  siempre vivo en nuestros corazones.  /  ¡¡ Cómo duele estar sin ti… MI AMOR ¡!!  /  La vida quiso sepáranos EULOGIO, pero  /  tu sonrisa será la luz que nos ilumine el camino hasta el día que nos volvamos a encontrar… / TE QUEREMOS…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

CARLOS Y ÁNGELES



El día 30 de septiembre del año 1978, contrajeron matrimonio en la ermita más alta de España, “Nuestra Señora de Las Nieves” ubicada en el Parador Nacional de Las Cañadas de Teide, los entonces jóvenes; Carlos Muñoz Quintero y Ángeles Pérez Abrante.
Fueron sus padrinos; Magaly Muñoz Quintero (hermana del novio) y su esposo Diego Mendoza González. Bendigo la ceremonia nupcial el reverendo canónigo de la Santa Iglesia Catedral de La Laguna, don José Miguel Adán y Rodríguez (entonces conocido por el padre Adán el guapo), muy amigo del padre de la novia  el portuense don Pedro Pérez Noda.
El banquete se celebró con sus amigos y familiares en el Restaurante “El Portillo”, obsequio nupcial de los orotavenses; Toribio, Juan y Paco Quintero Santos (tíos del novio) y Miguel Muñoz Quintero (hermano del novio).

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL


jueves, 29 de septiembre de 2016

LA ERMITA DE SAN MIGUEL DEL CAMINO OROTAVENSE DE LA LUZ



Esta pequeña ermita, con fachada hacia el camino de la Luz de la Villa de La Orotava, formó parte del mayorazgo instituido a finales del XVI por el regidor Miguel Franchi Fonte y su esposa, Elvira Alfaro y Figueroa. La hacienda de la que formaba parte fue derruida en la década de 1950.
La fachada del inmueble, orientada hacia el sur, ofrece como elementos más significativos un arco de medio punto de cantería y una espadaña de cantería, con vano de medio punto, impostas y cornisa moldurada, y frontón triangular en el remate.
Forma parte del Mayorazgo fundado en el siglo XVI por el capitán regidor Miguel de Franchi y Forte y su esposa Elvira Alfaro y Figueroa. Este Mayorazgo llegó al Capitán Alonso Antonio de Llarena Carrasco y Peña, VII señor de la isla de la Gomera, gerente de fabrica de Nuestra Señora de la Concepción en La Orotava, donde está enterrado. Desde el 23 de diciembre de 1790.
A no tener descendiente, el mayorazgo pasa a la casa de Ascanio, en la actualidad pertenece a los herederos de don Ricardo Hernández Suárez.
El retablo es de estilo Rococó del siglo XVIII, de Cristóbal Afonso.
Este oratorio está situado a la vera del camino de La Luz, y formó parte del mayoraz­go fundado, a fines del siglo XVI, conjuntamente por el capitán y regidor Miguel de Franchi y Fonte y su esposa, Elvira de Alfaro y Figueroa; posteriormente heredó este vínculo Luisa de Franchi Alfaro y Bethancourt, de quien pasó a su hija Francisca del Hoyo y Peña, quien lo transmitió a su nieto el capitán Manso Antonio de Llarena Carrasca y Peña, VII señor de la isla de La Gomera, conocido benefactor de La Orotava y muy especialmente de la parro­quia matriz, cuyas obras dirigió, y donde está enterrado desde el 23 de diciembre de 1790; no dejó hijos, por lo que los mayorazgos y la jefatura de su familia pasaron a la casa de Ascanio. En la actualidad pertenece a los herederos de Ricardo Hernández Suárez.
El retablo es de estilo Rococó, de finales del XVIII, posiblemente del Pintor Cristóbal Afonso. Posee una imagen del titular y un San Francisco, ambas de talla antigua, además de un Niño Jesús de origen genovés.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

TOMASITO GARCÍA PADRÓN EN EL RECUERDO



Aniversario de su fallecimiento. Para hacerle un pequeño y grande homenaje a mi amigo y estimado; Tomasito García Padrón del Puerto de la Cruz, solo he podido encontrar esta fotografía, correspondiente a la boda de mi hermana Lola Álvarez Abréu con su tío portuense Delfín Padrón Jordán (fallecido). Boda que se celebró el día 30 de abril del año 1958, en el desaparecido y recordado restaurante de la Cuesta de La Villa (Santa Úrsula), que conocíamos por “Casa Florencio”, donde solo lo podemos ver siendo un niño 4 ó 5 añitos.
A Tomás García Padrón lo conozco desde cuando venía a la Orotava acompañando a su tío Delfín Padrón Jordán (mi cuñado – fallecido), que venía a enamorar con mi hermana Lola, mientras tanto jugábamos en casa de mis padres. Era un muchacho, tranquilo, feliz, amable, le gustaba el humor, a veces lo hacía sin molestar para ver al adversario, pero era todo un hombre del romanticismo y de la humanidad. Sus padres; Tomás García (ex funcionario del Banco Hispano Americano del Puerto), su madre Rosa Pura Padrón Jordán (fallecida -  hermana de mi cuñado Delfín). Sus abuelos eran choferes de las guaguas encarnadas, de los Hernández Hermanos primero y del Transporte Tenerife después, tenían muchísimas anécdotas, tanto Tomás García que en el Puerto de la Cruz le conocían por “El Maduro”, era un hombre inquieto, que cuando conducía por esas curvas tan cerradas se producían anécdotas de risa. Mientras que el otro abuelo (materno) Felipe Padrón Álvarez, se le llamó el chofer de los pinchazos, puesto que no había una carrera que se le picara el neumático.
Tomasito en el tiempo, estudió en la escuela de doña María Pérez Trujillo (abuela de Salvador García Llanos), en el Instituto. Jugó al baloncesto en los del CB Ucanca del Puerto de la Cruz y en el CB AA. AA. Salesiano (actual CB San Isidro) de La Orotava. Trabajó en el Lago Martiánez y en el Ayuntamiento de celador. Casó en la Villa con una hija de maestro Víctor Regalado que fue camarero del famoso, recordado y desaparecido  bar de la plaza de La Constitución o de la Alameda villera “Bar Te veo”.
En lo religioso, era devoto al Gran Poder de Dios, el “Viejito” portuense, al final se apuntó en la nueva cofradía. Además perteneció a la Hermandad de Labradores de San Isidro de La Villa de La Orotava, puesto que su devoción llegaba hasta más arriba de lo que en la vida fue su casa en el Puerto de la Cruz.
En la fotografía de la izquierda a la derecha, de arriba abajo: José Álvarez Acosta (mi primo), Padilla (maestro nacional portuense fallecido), Pili Barreda y Mari Lola Clavijo (amigas y compañeras santacruceras de estudios mercantiles de mi hermana Carmilla), Manolo Fariña Hernández, Delfín Padrón Jordán (fallecido - novio), mis hermanas; Lola (novia), Carmilla y Fina Álvarez Abréu, Cándido León Cabrera, Juanito (ex funcionario del Banco Exterior portuense), Cuco Padrón (entonces componente del plantel del CD. Puerto Cruz), Dominguito Luis Álvarez y Tito García Álvarez (primos hermanos de un servidor), María Esperanza (Peyaya) y Enrique (Quique) Abréu Rodríguez (primos hermanos de un servidor, actualmente en Madrid), Tomasito y un servidor.
Y todo este argumento lo he desarrollado de acuerdo con el que le dedica el amigo y convecino del Puerto de la Cruz ex alcalde de la ciudad El amigo del Puerto de la Cruz, ex alcalde de la ciudad; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió estas notas, y que tituló; “LA RECTITUD DE TOMÁS GARCÍA PADRÓN”: “…Una reflexión del filósofo griego Platón sirve para ilustrar la memoria que conservamos de Tomás García Padrón. Dice: “El cuerpo humano es el carruaje. El yo, el hombre que lo conduce. El pensamiento son las riendas. Y los sentimientos, los caballos”.
Éramos niños cuando nos conocimos. En la escuela de mi abuela, donde aprendió a leer y escribir. Donde entendió lo que era el respeto a los mayores y la tolerancia de los criterios. Ahí fue modelando el carruaje. Modesto y todo lo limitado que se quiera, pero que él habría de conducir con la responsabilidad de quien, en el seno de una familia unida y compenetrada, se sabía llamado a fortalecerla.
Tomás lo hizo, desde niño. Cruzando caminos y etapas, con sus aficiones, sus convicciones y sus creencias. Eran las riendas del pensamiento que sostuvo con firmeza, sobre todo en los momentos que, por tener criterio propio, por entender que le asistía la razón y por defender ideas en silencio, de forma responsable, sin querer perjudicarse ni producir un clima de encono, los vientos soplaron más desfavorablemente.
No importaba. Lo primero era su familia, los caballos de sus sentimientos; por eso actuó con un sentido de la responsabilidad fuera de lo común. Allí donde le enviaran, cumplió como imponía el deber. En cualquier departamento, en cualquier unidad donde habría de prestar servicios, Tomás fue diligente, atento, observador y cuidadoso. Nunca un mal gesto, nunca una grosería, nunca un rictus de desagrado. Estaba donde le habían asignado y allí era consecuente. En el colegio, en el complejo turístico, en el propio Ayuntamiento. O en las festividades donde participaba; o en obras sociales o en su faceta de dirigente deportivo, en una especialidad tan singular como el balonmano.
A ese Tomás García Padrón, de comunes andanzas y aprendizajes infantiles, de posteriores cometidos humanos y profesionales que se caracterizaron por la lealtad y el recíproco respeto, le rindió ayer tributo, en su solemne festividad, la hermandad y cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno en la parroquia de la Peña. Reitero mi gratitud a le entidad por concederme esta oportunidad de compartir los sentimientos que inspiró su trayectoria vital y su fe religiosa, a la que dedicó no pocos afanes.
Porque él estuvo vinculado a la hermandad desde su fundación, hace ya diecinueve años. Dos meses antes de fallecer, accedió a ser Hermano Mayor. Pero este título era lo de menos. Lo importante fue la seriedad con que se tomó su pertenencia al colectivo y supo imprimir en el desempeño de cada componente. Tomás se ocupaba como pocos, o como nadie, de cuidar el paso, de embellecerlo, detalle a detalle. Y en cada trayecto procesional, era el primero en procurar que todo luciera como tenía que ser.
Antes de uno de esos trayectos, por cierto, en el exterior lateral del templo, en una jornada de Semana Santa, Tomás, vestido de nazareno, se acercó para imponer, sin estridencias ni alardes de ningún tipo, es decir como él mismo era,  la medalla que nos vincula de por vida a la cofradía como Hermano honorario.
En la evocación del hecho, claro que emociona el gesto; pero, sobre todo, gratifica saber que provenía de un hombre hecho a sí mismo, que basó en la modestia, en la rectitud y en el sentido de la responsabilidad su razón de desenvolverse allí donde tuvo que hacerlo y donde le gustaba hacerlo.
Fue una lástima que dejara de conducir el carruaje del que hablaba Platón. Pero mientras vivió, tuvo las riendas y los caballos de los sentimientos hicieron su recorrido con una percepción modélica. La de un esposo y padre ejemplar, la de un trabajador infatigable, cumplidor y responsable…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL