miércoles, 10 de mayo de 2017

DON ADOLFO HERREROS HERNÁNDEZ, UN EJEMPLAR ALFOMBRISTA OROTAVENSE EN EL RECUERDO



Agradecimiento a mi amiga de La Villa de La Orotava; María Candelaria García González, por facilitarme, esta biografía y foto.

Nació en la Villa de La Orotava el 10 de Enero de 1910, estudió en el Colegio de San Isidro con los Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle, y dibujos en la Academia Municipal de don José María Perdigón. Fue un emprendedor, hombre de negocios dedicado a la ferretería y materiales de construcción y posteriormente una tienda de calzados y juguetes.
Se casó en la Villa de La Orotava con la dama orotavense María del Mar Martínez Forte, tuvieron cuatro hijos, Francisco, Adolfo, María Teresa, José Miguel y Luís.
Como buen villero, fue una gran persona, caritativo y generoso ayudó a muchas gentes con facilidades para que pudieran hacer sus casas pero por desgracia sus últimos años no fueron muy afortunados, al igual que le sucedió a mi pobre padre Juan Álvarez Díaz, facilitaban, ayudaban, pero al final todo se derrochó, sin recibir la bondades de aquellos a quienes le ayudaron desinteresadamente, desde luego son cosas de la vida y los sucesores pasaron sus consecuencias. Pero don Adolfo Herrero nunca perdió la sonrisa ni su lucha por la vida y por los suyos.
Lo conocí como empresario de la ferretería y materiales de la construcción, pero donde más tenía la ilusión era en su negocio de juguetería, puesto que siendo un niño, siempre iba a dejar la carta de Los Reyes a su establecimiento. A titulo anecdótico me dejaron un maravilloso camión tipo Commer con pedales y que alegría me llevé aquel día de Reyes de final de los años cincuenta del siglo XX.
Como verdadero alfombrista confeccionaba juntamente con sus amigos hermanos “Reyes y Reyes”, el gran corrido que un tal Valladares (mayordomo de la casa “Monteverde”) al final del siglo XIX llamó “Zaragata”, frente a la plaza del Ayuntamiento Villero. Pero su gran ilusión al aproximarse las fiestas de las flores era plasmar su boceto para que las pisara el SANTÍSIMO como buen creyente.
Merecidamente La Asociación de Alfombrista de la Villa de La Orotava, en un homenaje le nombró alfombrista de Honor.
Falleció en su pueblo de La Orotava, el 19 de Octubre de 1991, la muerte le sobrevino mientras se preparaba para salir a dar un paseo como todos los días, una parada cardíaca. Una muerte sin sufrimiento, allí al otro mundo se fue con sus bocetos y sus corridos, para disfrutar más directamente de su fe con la Divina Majestad.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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